Por qué certificar

INTRODUCCION… QUÉ NOS ENCONTRAMOS EN LA ACTUALIDAD

  • La manipulación, el retoque digital, o el exceso de postproducción o procesado, lamentablemente imperan en todas las facetas y contextos fotográficos.
  • La autenticidad y la ética en fotografía se han ido diluyendo en la misma medida en que se ido imponiendo una especie de “todo vale”, en la búsqueda de presencia, visibilidad y de los codiciados “likes” en las redes.
  • La fotografía de naturaleza y periodística, no han quedado al margen de la contaminación de las publicaciones de miles de imágenes, sobre las cuales no se puede discernir entre lo auténtico y verosímil, o de todo aquello que por desgracia cada vez prevalece con más intensidad y en lo que la esencia de la fotografía se pierde para dar paso a “imágenes” producto de la edición digital.
  • Los avances de la tecnología digital y la simplicidad en la utilización de herramientas digitales invitan a acceder al camino fácil y directo en la creación de bellas y sorprendentes imágenes, que están absolutamente alejadas del concepto de fotografía en estado puro.
  • Ya sea en las publicaciones en redes sociales, en los portfolios fotográficos, o en los concursos fotográficos, los límites de aquello comúnmente conocido como “fotografía en cámara” se sobrepasan sin escrúpulos, en una búsqueda perversa de reconocimiento y prestigio.
  • Poder dar credibilidad o determinar qué es real en una fotografía publicada en cualquier medio a día de hoy, se ha convertido en un acto de fe.
  • Incluso en aquellos foros o contextos donde nunca debiera caber la sombra de la duda, como ocurre en concursos de fotografía de ámbito nacional e internacional, se producen anomalías de gestión, verificación o comprobación, además de existir una ausencia de estándares y homogeneidad, que no permiten concluir con absoluta rotundidad sobre la limpieza de las fotografías que visionamos.
  • La conclusión de todo ello es que quizá, la fotografía documental se enfrenta en el momento actual a su mayor crisis de credibilidad que jamás haya presenciado.
  • Y en todo este contexto, todos los actores de la comunidad fotográfica se enfrentan a una situación de indefensión y de ausencia de garantías.
  • De una parte, aquellos fotógrafos que son fieles a una metodología ortodoxa y veraz en la ejecución de sus fotografías, no quedan exentos de las sombras de duda en buena parte de sus trabajos fotográficos, al verse salpicadas por los abusos de otros muchos y teniendo limitada su capacidad de poder demostrar la veracidad de aquellos.
  • De otra parte, los concursos fotográficos que dictan su sentencia sobre qué trabajos fotográficos son los acreedores de una distinción por encima del resto, siempre subjetiva y condicionada a las apreciaciones de unas u otras composiciones de componentes de un equipo de jurados más o menos experto, pueden igualmente estar sujetos a limitaciones de recursos técnicos o temporales en su metodología de verificación y comprobación sobre la autenticidad de las fotografías que evalúan.
  • Así como los propios jurados de cada concurso, pueden ver condicionadas sus decisiones por sospechas o dudas más o menos fundadas, sobre hipotéticas líneas rojas cruzadas cuando llevan a cabo el visionado de fotografías, sin centrar todo su esfuerzo evaluador en aspectos puramente vinculados a la calidad estética o compositiva, la creatividad o técnica innovadora empleada, así como todos aquellos aspectos y parámetros propiamente vinculados a su acción valorativa.

LOS CONCURSOS DE FOTOGRAFÍA EN LA ACTUALIDAD

Las circunstancias y problemática a la que se enfrentan los concursos de fotografía y que demandan de una revisión de la metodología y procesos actuales, se pueden resumir en los siguientes aspectos:

  • Ausencia de criterios unificados en sus bases, que dejan indeterminados cuales son los límites en el procesado de una fotografía. No hay más que prestar atención a extractos de las bases de cualquier concurso internacional de fotografía, donde se ponen de manifiesto inconcreciones como:
    • Únicamente se permiten ajustes moderados globales
    • Solo se admitirán ajustes moderados de contraste, enfoque, reducción de ruido y un uso no abusivo de herramientas de iluminación u oscurecimiento.
    • La fotografía ha de ser muy similar a la imagen original según el fichero RAW de la misma,
    • Se permiten ajustes menores y razonables en el procesado.
  • Es por tanto evidente, que la generalidad de las normas o bases, abren la puerta a usos no apropiados o indebidos, así como, sobre todo, a la disparidad de criterios entre unos y otros concursos.
  • Estas son por tanto las connotaciones presentes en la actualidad y que denotan una clara demanda de revisión de la metodología actual:
    • Dudas sobre los procedimientos y metodología aplicados en la revisión de fotografías, siendo la mayoría una especie de caja negra con procesos desconocidos y sin todas las garantías para los participantes.
    • La disparidad de criterios de admisión o evaluación, dan como resultado fotografías que son admitidas en unos concursos mientras son rechazadas en otros.
    • La capacidad de gestión y de inversión de recursos en los procesos de comprobación y verificación de imágenes de cada concurso, conlleva que, en una buena parte de estos, no se produzcan controles de verificación técnicos y de análisis de metadatos de cada fotografía, limitándose a una comprobación visual.
    • Las limitaciones de recursos tecnológicos o de tiempo de gestión mencionadas, conllevan que existan muchas fotografías fraudulentas o adulteradas, las cuales acceden a fases finales de selección como potenciales acreedoras de distinción, que aun pudiendo ser rechazadas a posteriori tras comprobación y cotejo del fichero original, han relegado o limitado previamente el acceso de otras fotografías legítimas a esas fases, con el consiguiente perjuicio y falta de garantías para muchos fotógrafos
    • Esta metodología viciada e ineficiente, tiene igualmente como consecuencia negativa, la inversión innecesaria e improductiva de tiempo por los propios jurados, quienes han llevado a cabo un trabajo de revisión de fotografías posteriormente descalificadas.

CONSECUENCIAS Y BENEFICIOS DE LA CERTIFICACION DE FOTOGRAFIAS

  • El cambio trascendental que conlleva la “verificación y aprobación” de una fotografía a priori, la cual pueda obtener un certificado previo de validez, único e indisociable de cada fichero, conllevará la desaparición de los procesos ineficientes o poco garantistas de revisión y comprobación de RAWs, sobre los que actualmente se determina la autenticidad de las fotografías.
  • La instauración del IRCC y conformación de una institución certificadora única, soportada en una estructura asociativa de la cual todos los fotógrafos serán parte, permitirá dar garantías a fotógrafos, terceros espectadores, jurados y responsables de administración de los concursos fotográficos, para todas las fotografías que accedan a los mismos, conformando equipos de auditores externos que verifiquen los procedimientos y metodología de evaluación, análisis y otorgamiento de certificaciones.
  • IRCC proveerá de orientación y educación sobre los estándares de procesado admisibles, conforme a parámetros medibles y cuantificables entre la fotografía revelada que se proponga y el original de la que parte.
  • De otra parte, IRCC proveerá de listas públicas de fotografías certificadas, fácilmente comprobables a través del certificado HASH (SHA256) otorgado, o de códigos QR que se incorporarán a cada imagen, además de mantener la custodia de archivos bajo protocolos de seguridad garantizados.
  • Todos los fotógrafos que así lo deseen, podrán pues hacer creíble su trabajo y poder mostrar sus galerías y portfolios certificados a través de un portal web que aglutinará la mayoría de la comunidad fotográfica que realiza su trabajo fotográfico de forma legítima.
  • En el ámbito de los concursos fotográficos, la certificación previa de las fotografías conllevará la supresión de peticiones posteriores de ficheros RAW para una comprobación de autenticidad ya no necesaria al haber obtenido la certificación previa en cada imagen. Se inicia pues un camino progresivo que conducirá a la participación en concursos exclusivamente con fotografías certificadas, bajo la lógica descarga de responsabilidades hacia el IRCC por parte de la gerencia de los concursos, en lo que concierne a la comprobación de autenticidad de las fotografías, la cual queda por tanto delegada.